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Folklore, cuarteto y tradición: la Chaya volvió a latir en el corazón riojano

Con un Autódromo Ciudad de La Rioja colmado y una convocatoria masiva durante sus tres jornadas, la 57° edición de la Fiesta Nacional de la Chaya volvió a posicionar a La Rioja como epicentro cultural y turístico del verano argentino. Folklore, cuarteto, harina y albahaca marcaron una celebración que combinó identidad y espectáculo.

La 57° edición de la Fiesta Nacional de la Chaya se celebró del 13 al 15 de febrero en el Autódromo Ciudad de La Rioja, consolidándose como uno de los eventos culturales más convocantes del norte argentino. Con una asistencia que superó las 17 mil personas en las primeras jornadas y un predio colmado durante la noche de cierre, el festival ratificó su peso específico en el calendario turístico nacional.

La tercera noche, el domingo 15, ofreció una síntesis perfecta de la identidad chayera: la mística de Peteco Carabajal, el estallido popular de Sergio Galleguillo y el cierre a puro cuarteto con Euge Quevedo y La Banda de Carlitos.

Identidad, tradición y diversidad musical

Bajo la tradicional nube de harina y albahaca, la programación fusionó folklore clásico con nuevos sonidos. Peteco Carabajal regresó tras varios años de ausencia, desplegando un repertorio de chacareras que generó uno de los momentos más emotivos de la noche.

La identidad riojana tuvo su punto máximo con la presentación de Sergio Galleguillo, considerado embajador cultural de la provincia, quien hizo vibrar al público con clásicos como “Niña Chay” y “El Camión de Germán”.

La madrugada cambió de ritmo con el cuarteto cordobés, demostrando la apertura del festival hacia nuevos públicos sin perder su esencia tradicional.

El festival también rindió homenaje al músico y productor Hugo Casas, reforzando el perfil cultural y patrimonial de la celebración.

Impacto turístico y movimiento económico

Más allá de lo artístico, la Chaya volvió a demostrar su impacto económico. La ocupación hotelera en la ciudad de La Rioja alcanzó niveles elevados durante el fin de semana, con fuerte movimiento en gastronomía, transporte y comercio.

El evento contó con el acompañamiento de más de 30 empresas patrocinadoras y beneficios en transporte para visitantes, facilitando la llegada de turistas desde distintas provincias. La amplia cobertura mediática, con transmisiones en vivo y presencia de medios nacionales, amplificó la visibilidad del destino.

Incluso las lluvias ligeras registradas durante algunas jornadas no afectaron el espíritu festivo, manteniéndose intactas las tradiciones de la harina, la albahaca y el vino compartido.

La Chaya como producto turístico estratégico

La Fiesta Nacional de la Chaya es hoy uno de los principales motores del turismo cultural en La Rioja. Su combinación de identidad popular, artistas de proyección nacional y fuerte arraigo comunitario la convierten en una experiencia distintiva dentro del calendario argentino de festivales de verano.

La edición 2026 reafirmó esa condición: folklore y cuarteto convivieron en un mismo escenario, mostrando una celebración dinámica que respeta su esencia pero dialoga con nuevas generaciones.

Con el Autódromo colmado y una convocatoria multitudinaria, la Chaya volvió a demostrar por qué febrero late al ritmo riojano.

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