A solo 40 kilómetros de la capital formoseña, Herradura se consolida como el principal destino de descanso y recreación de la provincia. Con su laguna, sus cabañas y su emblemática Fiesta Nacional de la Corvina de Río, esta villa turística invita a disfrutar de la naturaleza, la historia y la hospitalidad norteña.
Considerada la villa turística por excelencia de los formoseños, Herradura se encuentra a apenas 40 kilómetros de la capital provincial, ofreciendo una escapada ideal para quienes buscan descansar, conectarse con la naturaleza y disfrutar de un ambiente sereno.
Los fines de semana, sus visitantes suelen alojarse en cabañas, hosterías o campings que aprovechan el entorno ribereño, rodeado de vegetación y espejos de agua. En los meses de verano, la Laguna Herradura se convierte en el epicentro de la actividad turística: su balneario gratuito, con servicio de guardavidas y propuestas recreativas, atrae a familias que pasan el día entre la playa, el sol y la tranquilidad del paisaje.
El evento más emblemático de la localidad es, sin dudas, la Fiesta Nacional de la Corvina de Río, una cita que combina pesca deportiva, música y cultura popular. Cada verano, pescadores de todo el país e incluso del exterior llegan a Herradura para participar del torneo embarcado —ya sea a remo o a motor, según las condiciones del río— que pone a prueba la destreza y estrategia de los competidores.
Más allá de la competencia, la celebración se vive como una verdadera fiesta popular: el predio ofrece espectáculos en vivo, gastronomía regional y la presencia de artesanos y emprendedores locales, que exhiben el talento y la identidad formoseña. Todo el evento es de acceso libre y gratuito, lo que refuerza su carácter inclusivo y comunitario.
Pero Herradura no solo es naturaleza y festividad. Su historia se remonta a los tiempos de las misiones jesuíticas, como las del Santo Rosario y San Carlos del Timbó, establecidas siglos antes de su fundación oficial el 25 de mayo de 1899. El nombre del pueblo proviene de la forma de herradura que dibujan las aguas del Riacho Salado al confluir con el río Paraguay, un rasgo geográfico que marcó su identidad desde los orígenes.
Hoy, Herradura se consolida como un destino que conjuga tradición, belleza natural y hospitalidad, ofreciendo al viajero una experiencia genuina del espíritu formoseño. Entre lagunas, pesca y memoria histórica, esta villa turística se afirma como uno de los tesoros del litoral argentino.


