En el corazón del Valle Calchaquí, a pocos kilómetros de la capital salteña, se esconde un destino único donde la tradición textil convive con paisajes imponentes, vinos artesanales y una hospitalidad que invita a volver. Seclantás, cuna del poncho salteño, despliega su riqueza cultural y natural en cada rincón.
Ubicado a 150 kilómetros de la ciudad de Salta, Seclantás se presenta como un destino que combina tradición, historia y paisajes de ensueño. Sus calles de adobe con casonas antiguas y patios frescos trasladan al visitante a un tiempo detenido, donde las raíces calchaquíes aún laten con fuerza.
La identidad de Seclantás está profundamente ligada al poncho salteño. Allí, los artesanos mantienen vivo el ancestral tejido en telar de palo plantado, una técnica que se transmite de generación en generación y que ha sido reconocida a nivel nacional e internacional. El “Camino de los Artesanos”, en paraje El Colte, es parada obligada para conocer de cerca la maestría de estos creadores, quienes abren las puertas de sus talleres para mostrar piezas únicas como ponchos, ruanas, mantas y tapices.
El pueblo también guarda rincones de gran valor histórico y espiritual. La Plaza La Junta, con sus altas palmeras y molles centenarios, es testimonio de la primera junta vallista que en 1814 acudió en auxilio de Belgrano. La Iglesia Nuestra Señora del Carmen, construida en 1835, sorprende con su interior colorido, mientras que la capilla del cementerio y el Vía Crucis ofrecen postales únicas con vistas imponentes del río Calchaquí y las montañas circundantes.
Para los amantes de la naturaleza, Seclantás brinda experiencias inolvidables. A 20 kilómetros del pueblo, un cordón de areniscas rojizas forma un paisaje casi irreal, con túneles y bóvedas naturales que invitan a la aventura. La laguna de Brealito, a más de 2.000 metros de altura, refleja tonos verdes y azules bajo el sol, y rodeada de cardones gigantes guarda leyendas de sirenas y danzas misteriosas.
El viaje se completa con la calidez de su gente y una gastronomía que seduce a todos los paladares: empanadas, tamales, humitas y chivito se acompañan con vinos artesanales, mistela o vino patero, elaborados en bodegas familiares que preservan tradiciones centenarias.
Seclantás no solo es un destino turístico, sino un lugar que inspira. Quien llega hasta este rincón del Valle Calchaquí descubre que en cada poncho, en cada canción folclórica y en cada paisaje hay una historia que sigue viva, esperando ser contada.


