Los cielos limpios, la escasa contaminación lumínica y los imponentes paisajes cordilleranos están convirtiendo a La Rioja en uno de los destinos con mayor potencial para el astroturismo en Argentina. Así lo sostiene el reconocido astrofotógrafo Gonzalo Santile, cuya imagen de la Quebrada de La Troya fue portada de National Geographic y ayudó a proyectar internacionalmente la riqueza natural de la provincia.
Mientras el turismo de naturaleza continúa expandiéndose en Argentina, una nueva tendencia comienza a ganar protagonismo: el astroturismo, una modalidad que combina la contemplación del cielo nocturno con experiencias en paisajes naturales de gran valor escénico. En ese escenario, La Rioja emerge como uno de los destinos con mejores condiciones del país para observar las estrellas, fotografiar la Vía Láctea y disfrutar de fenómenos astronómicos.
Esa afirmación no proviene de un observador cualquiera. El reconocido astrofotógrafo Gonzalo Santile, considerado uno de los pioneros del astroturismo en Argentina, asegura que la provincia posee algunos de los cielos más impactantes que ha registrado durante más de una década recorriendo escenarios naturales del país.
Uno de los momentos más importantes de la carrera de Santile estuvo ligado precisamente a territorio riojano. Una imagen capturada en la Quebrada de La Troya, donde el paisaje rojizo se funde con la Vía Láctea, fue elegida como portada de la revista National Geographic, convirtiéndose en una de las postales más difundidas de la provincia a nivel internacional.
La fotografía no solo representó un reconocimiento artístico para el autor, sino que también posicionó a La Rioja como un destino privilegiado para quienes buscan experiencias vinculadas con la naturaleza y la astronomía.
El potencial riojano se explica por una combinación difícil de encontrar en otros lugares del país.
La provincia cuenta con extensas áreas naturales protegidas, muy baja contaminación lumínica, gran cantidad de noches despejadas durante el año, clima seco y altitudes que, en sectores de la cordillera, superan ampliamente los 3.000 metros sobre el nivel del mar. Estas condiciones permiten una observación excepcional del firmamento.
Entre los sitios más destacados aparecen el Parque Nacional Talampaya, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO; la Reserva Provincial Laguna Brava, ubicada a más de 4.000 metros de altura y considerada uno de los humedales altoandinos más importantes de Sudamérica; y la zona cordillerana cercana al límite con Chile, donde prácticamente no existe contaminación lumínica.
El astroturismo se ha convertido en una de las modalidades con mayor crecimiento dentro del turismo de naturaleza. Cada vez más viajeros buscan destinos alejados de las grandes ciudades para contemplar lluvias de meteoros, eclipses, conjunciones planetarias o simplemente disfrutar de un cielo completamente estrellado.
Países como Chile, con el desierto de Atacama, y España, con las Islas Canarias, han desarrollado productos turísticos específicos alrededor de esta actividad. En Argentina, provincias como La Rioja, San Juan, Catamarca y Jujuy reúnen condiciones naturales similares que comienzan a captar el interés de viajeros especializados.
Santile continuará difundiendo esos escenarios durante este año. Su próxima expedición está prevista para octubre e incluirá nuevos registros en el Cráter Corona del Inca y en Volcancito, dos de los paisajes más sorprendentes del oeste riojano.
Con cada nueva imagen, el fotógrafo no solo documenta la inmensidad del universo sobre la cordillera, sino que también fortalece la proyección internacional de La Rioja como uno de los grandes destinos argentinos para la fotografía nocturna, la observación astronómica y el turismo de naturaleza, un segmento que encuentra en los cielos riojanos uno de sus mayores tesoros.


