La festividad del Señor y la Virgen del Milagro volvió a posicionar a Salta como epicentro de fe y turismo en el norte argentino. Más de 20 mil turistas arribaron durante el fin de semana largo, generando un movimiento económico superior a los $6.700 millones y consolidando la importancia de la celebración como motor de desarrollo provincial.
La fiesta religiosa más convocante del norte argentino ratificó, una vez más, a Salta como destino de fe y turismo. Durante los días centrales del Milagro llegaron más de 20 mil turistas que, junto con los peregrinos y fieles locales, impulsaron un fuerte movimiento económico que alcanzó los $6.723.416.884.
El impacto se sintió en toda la provincia: hoteles, restaurantes, comercios y servicios turísticos trabajaron con altos niveles de ocupación. Entre los destinos destacados se encuentran Rosario de la Frontera con un 69,4% de ocupación, Coronel Moldes (61,1%), Chicoana (51,7%), Cafayate (43,5%) y La Caldera (43,1%).
El epicentro, sin embargo, estuvo en la ciudad de Salta, que recibió a 12.101 turistas y alcanzó un 73,9% de ocupación hotelera. Allí, la tradicional procesión reunió a más de 650 mil personas, consolidando al Milagro como una de las manifestaciones de fe más masivas de la Argentina y de Sudamérica.
La ministra de Turismo y Deportes, Manuela Arancibia, destacó que “el Milagro es una manifestación de fe que emociona y moviliza, y al mismo tiempo genera un enorme movimiento turístico y económico para la provincia. Estos números reflejan cómo la cultura y la espiritualidad se transforman también en oportunidades de desarrollo para nuestra gente”.
Cada septiembre, desde hace más de tres siglos, Salta se convierte en el destino obligado de peregrinos que llegan caminando, en bicicleta, a caballo o en colectivos desde distintos puntos del país e incluso desde el extranjero. Esta tradición no solo fortalece la identidad cultural de la provincia, sino que también se transforma en un atractivo turístico creciente, que año tras año impulsa la economía y refuerza el lugar de Salta como capital de la fe en el norte argentino.


