Llegaron desde Francia como parte de un ambicioso proyecto de embellecimiento urbano y hoy forman parte del paisaje y la identidad santiagueña. Los enigmáticos leones alados del Parque Aguirre no solo son piezas de enorme valor patrimonial, sino también uno de los secretos mejor guardados de la capital provincial y una parada obligada para quienes buscan descubrir la historia y la belleza de Santiago del Estero.
Quienes ingresan al Parque Aguirre, uno de los pulmones verdes más emblemáticos de Santiago del Estero, se encuentran casi de inmediato con dos imponentes figuras de hierro fundido que parecen salidas de un relato mitológico. Son los célebres leones alados, esculturas que desde hace décadas custodian silenciosamente uno de los espacios más queridos por los santiagueños.
Las piezas integran la prestigiosa serie producida por las Fonderies du Val d’Osne, la histórica fundición artística francesa que durante el siglo XIX y principios del XX exportó esculturas, fuentes y ornamentos urbanos a distintas ciudades de América Latina. Santiago del Estero conserva varias de estas joyas patrimoniales, entre ellas la fuente ornamental que supo ocupar la plaza principal, las tradicionales «Las Chismosas» y la estatua de Flora que hoy se encuentra en el Centro Cultural Ricardo Rojas.
Aunque algunos especialistas encuentran similitudes con los grifos de la mitología —criaturas con cuerpo de león y cabeza de águila—, la descripción de «leones alados» es la que mejor define a estas esculturas. En la tradición clásica, estas figuras representan la fortaleza, la nobleza y la protección, atributos que parecen cobrar vida en el ingreso al parque.
Bajo la sombra de los centenarios eucaliptos y a pocos metros del Río Dulce, los guardianes de hierro han sido testigos silenciosos del crecimiento de la ciudad. Vieron pasar generaciones enteras de santiagueños, acompañaron juegos infantiles, festividades populares y tardes de encuentro familiar en uno de los sitios más emblemáticos de la capital.
Más allá de su valor artístico, estas esculturas se han convertido en un atractivo turístico de gran singularidad. En una época donde los viajeros buscan experiencias auténticas y rincones con identidad propia, los leones alados representan una oportunidad para redescubrir el patrimonio urbano de Santiago del Estero y comprender cómo una herencia llegada desde Europa terminó integrándose al alma y a la memoria colectiva de la provincia.
El Parque Aguirre ofrece mucho más que naturaleza y espacios recreativos. Entre sus senderos guarda historias, símbolos y tesoros que invitan a detenerse, observar y dejarse sorprender. Allí permanecen, inmóviles y majestuosos, los leones alados que desde hace más de un siglo vigilan en silencio el paso del tiempo y continúan despertando la imaginación de quienes los descubren por primera vez.


