En el marco del Día Nacional de la Olivicultura, La Rioja vuelve a poner en valor una de sus actividades productivas más emblemáticas con la Fiesta Nacional de la Olivicultura y la consolidación de la Ruta del Olivo, un circuito turístico que combina gastronomía, historia, paisajes y experiencias ligadas a la producción de aceite de oliva y aceitunas premium.
La Rioja reafirma su liderazgo como capital argentina del olivo y apuesta a transformar su histórica producción olivícola en una experiencia turística integral. En el marco del Día Nacional de la Olivicultura, la provincia impulsa una agenda especial en Aimogasta y promociona la Ruta del Olivo, un recorrido que combina tradición productiva, gastronomía regional y paisajes únicos del norte riojano.
La fecha del 24 de mayo no es casual. Ese día se conmemora el origen de la olivicultura argentina, actividad que comenzó en Aimogasta hacia 1591 con la plantación de los primeros olivos introducidos durante la época colonial. A más de cuatro siglos de aquel acontecimiento, el olivo continúa siendo uno de los grandes símbolos culturales, económicos y turísticos de la provincia.
Actualmente, La Rioja es una de las principales productoras de aceite de oliva extra virgen y aceitunas del país, destacándose especialmente por la variedad Arauco, considerada la única cepa de oliva autóctona de Argentina y reconocida internacionalmente por su calidad y características distintivas.
En este contexto, Aimogasta se convierte nuevamente en el corazón de la celebración con una nueva edición de la Fiesta Nacional de la Olivicultura, un evento que reúne espectáculos musicales, gastronomía regional, danzas tradicionales y actividades culturales que convocan tanto a turistas como a vecinos de toda la región.
Pero la propuesta turística riojana va mucho más allá de la fiesta. En los últimos años, la provincia comenzó a consolidar el denominado “oleoturismo”, una tendencia internacional que permite a los visitantes recorrer olivares, conocer procesos de elaboración, participar de degustaciones y descubrir la identidad cultural vinculada al aceite de oliva.
Uno de los principales puntos del circuito es el histórico Olivo Cuatricentenario de Aimogasta, considerado uno de los árboles más antiguos de Sudamérica y declarado símbolo histórico de la olivicultura nacional. El lugar se transformó en una parada obligada para quienes buscan conocer el origen de esta actividad en el país.
La Ruta del Olivo también incluye establecimientos productivos y gastronómicos que abren sus puertas al turismo experiencial. Entre ellos se destacan Finca Hilal, en Aimogasta, reconocida por sus degustaciones de aceites premium y aceitunas Arauco; Don Salim, en Villa Mazán, donde se combinan tradición familiar y productos regionales; y Olivario Restaurante, que ofrece una propuesta culinaria centrada en sabores locales y cocina de identidad riojana.
El recorrido se extiende además hacia Chilecito y el Valle de Huaco, donde emprendimientos como la Bodega Valle de la Puerta y Finca Vista Larga integran olivares, viñedos y experiencias sustentables entre montañas y paisajes áridos característicos del oeste riojano.
En la capital provincial, la experiencia continúa con espacios gastronómicos como Oliva Restaurante, donde la cocina regional encuentra en el aceite de oliva uno de sus ingredientes protagonistas.
El crecimiento de este segmento turístico responde a una demanda cada vez mayor de viajeros interesados en experiencias auténticas vinculadas a la producción local, la gastronomía y el contacto con las economías regionales. En ese sentido, el oleoturismo aparece como una alternativa capaz de generar movimiento económico, fortalecer emprendimientos familiares y diversificar la oferta turística de La Rioja.
La provincia busca así posicionarse no solo como un destino de naturaleza y aventura, sino también como un territorio donde la producción, la cultura y el turismo se integran para ofrecer experiencias con fuerte identidad local.


