La provincia profundiza la profesionalización del turismo activo con una capacitación internacional en primeros auxilios para ambientes agrestes, destinada a mejorar la seguridad y calidad de las experiencias en contacto con la naturaleza.
Jujuy comenzó en Tilcara una nueva instancia de capacitación para guías de turismo y aspirantes a prestadores de turismo activo, con el dictado del curso Wilderness First Responder (WFR), una formación internacional especializada en primeros auxilios y respuesta ante emergencias en zonas agrestes. La propuesta, impulsada por la Secretaría de Turismo, contempla 90 horas teórico-prácticas distribuidas en siete jornadas y apunta a fortalecer las capacidades de quienes trabajan en actividades donde la distancia y las características del territorio pueden demorar el acceso a la asistencia médica. La capacitación había sido anunciada oficialmente por la provincia como parte del proceso de profesionalización previsto por la Ley de Turismo Activo N.º 6041.
La decisión adquiere especial relevancia para Jujuy, una provincia cuya oferta combina trekking, senderismo, montañismo y otras experiencias vinculadas con la naturaleza en sus cuatro regiones turísticas. La normativa provincial establece requisitos específicos para los prestadores y, entre la documentación exigida para el registro de turismo activo, figura precisamente el certificado de realización del curso de primeros auxilios en zonas agrestes WFR. De esta manera, la capacitación no solo suma conocimientos técnicos, sino que contribuye a formalizar una actividad en expansión y a generar mayores condiciones de confianza para visitantes y operadores.
El proceso forma parte de una estrategia más amplia. En 2025, la provincia estableció que las actividades oficiales de trekking debían contar con guías especializados en turismo activo, en cumplimiento de la Ley 6041, mientras que también desarrolló acciones de formación en senderismo y seguridad para promover prácticas responsables en contacto con el ambiente. La provincia, además, registraba 62 actividades de turismo activo en su documentación turística oficial, un indicador del peso que este segmento ya tiene dentro de la oferta jujeña.
El contexto turístico también explica la importancia de elevar los estándares. Jujuy cerró 2025 con más de 1,4 millones de turistas y 28.000 puestos de trabajo vinculados directa e indirectamente con la actividad, mientras que la provincia viene promoviendo el turismo de naturaleza y activo como una de las tendencias con mayor potencial de desarrollo. En ese escenario, contar con prestadores capacitados permite transformar los paisajes de la Quebrada, Puna, Valles y Yungas en experiencias más seguras, profesionales y competitivas.
La apuesta tiene además un impacto territorial: profesionalizar a quienes trabajan directamente con los visitantes significa fortalecer la cadena de valor local y generar condiciones para que las actividades de naturaleza se desarrollen de manera responsable, reduciendo riesgos y favoreciendo la conservación de los entornos donde se realizan. Para Jujuy, el desafío no pasa únicamente por atraer más turistas, sino por consolidar experiencias de calidad que permitan permanecer más tiempo, recorrer nuevas regiones y vincular al visitante con comunidades y prestadores locales. La capacitación WFR se inscribe precisamente en ese camino: hacer del turismo activo una herramienta de desarrollo, pero también de seguridad, profesionalización y sostenibilidad.


